Guía de lectura: Madame Bovary

Madame Bovary.  Guía de lectura

Argumento y estructura:

La historia transcurre en Francia, más exactamente en las ciudades de Rouen (dónde Charles Bovary realiza sus estudios), Tostes (lugar en el cual ejerce de médico en sus inicios, y vive con su primera mujer) Les Bertaux (donde conoce a Emma, su segunda mujer) Neufchátel (donde en un pueblo cercano, Yonville, ejerció su trabajo hasta su muerte) y, en la última parte del libro, vuelve a aparecer Rouen, pues allí Emma vive sus aventuras con su amante León.

Madame Bovary se divide en tres partes:

-La primera parte consta  de 9 capítulos. Presentación de los protagonistas, sus orígenes familiares y su educación. Ambos son de origen campesino.  Charles Bovary aparece como  joven introvertido y poco ambicioso, dominado por su madre. Estudia medicina, pero su falta de interés y su escasa inteligencia lo convertirán en un médico mediocre. Emma recibió una educación esmerad en un convento de monjas donde se  aficionó a la lectura de libros románticos que acentuaron su carácter soñador. Una vez casados, Charles parece encontrarse en el colmo de la felicidad, pero Emma, que creía poder salir de la vulgaridad  con la boda,  descubre pronto  que su vida matrimonial no tiene nada que ver con la vida de las heroínas de los libros. El episodio del baile parece fundamental en este proceso psicológico de Emma, porque descubre que la vida elegante y exquisita existe de alguna manera, y que  le está negada a ella. Su estado anímico se resiente y Charles decide buscar otro destino para que su mujer se recupere. Emma se queda embarazada.

-La segunda parte consta de 15 capítulos y describe la evolución psicológica de Emma y su primera infidelidad.

Los Bovary  llegan a Yonville donde son recibidos con gran expectación por todos los vecinos. Emma, que soñaba que allí podría ser feliz,  pronto se asfixia en el ambiente puritano y rutinario del pueblo. Ni siquiera el nacimiento de su hija Berthe llenará su vida. Como contraste, Charles es completamente feliz y enseguida se mimetiza con los aldeanos, para espanto de Emma. Esta empieza a sentirse atraída por el joven pasante, León, que comparte con ella el gusto por las artes. Aunque León intenta un acercamiento Emma no es capaz de engañar a su marido. León entonces decide cumplir su sueño y se marcha a París. La protagonista cae nuevamente en la depresión,  pero conoce a Rodolphe,  mujeriego, vividor y rico que se propone seducir a Emma consciente de la infelicidad de la mujer a lado de Charles, a quien él considera un patán.  Emma se enamora perdidamente de su amante, no guarda suficiente discreción, aunque Charles no  sospecha nada, gasta cada vez más, deseosa de estar a la altura de la clase social de Rodolphe. Este, que es un hombre independiente, acabará por sentirse atrapado por Emma y, cuando habían planeado escaparse juntos, la abandona.  La joven cae entonces gravemente enferma. Meses después empieza a recuperarse y Charles, para animarla, la lleva a ver una obra de teatro a Rouen.

-La tercera parte consta de 11 capítulos y narra el idilio entre Emma y León, el enfriamiento de sus relaciones,  las consecuencias trágicas de los excesos económicos de Emma. y la situación en la que quedan Charles y su hija Berthe.

En Rouen  se encuentran casualmente con Léon. Este y Emma inician una apasionada historia de amor. Emma da rienda suelta a sus ansias de amor y riqueza y  gasta más de lo que tiene,  instigada por el prestamista Lheureux, que conoce la relación de los jóvenes.  A Léon lo asusta el desenfreno de Emma y pone fin a la relación. Esta, acuciada por las deudas, que arruinan a Charles, y trastornada por su fracaso sentimental, decide poner fin a su vida. Se suicida tomando arsénico y muere tras una horrenda agonía. Charles cae en un abatimiento atroz, sobre todo tras descubrir las cartas que Léon enviaba a Emma. Un día su hija lo encuentra muerto y ella debe ir a vivir con una tía lejana.

Personajes:

-Emma Bovary: Hija de un labrador adinerado, recibe una educación exquisita que contrasta con el estilo de vida al que está condenada. La lectura de novelas románticas la hace ansiar un estilo de vida que su realidad social le impide. Emma desea ver colmados su necesidad de amor, de sexo satisfactorio y de riqueza material. Para ello, se rebela contra la rutina de la vida pueblerina en la que está atrapada; sin embargo, sus intentos están condenados al fracaso y a la incomprensión. El aburrimiento envuelve la vida de Emma, nada en su vida cotidiana la hace feliz: ni siquiera la llegada de su hija. Solo será feliz cuando su vida se parezca a la de las heroínas de ficción, es decir, durante sus relaciones extramatrimoniales, en las que consigue sentirse amada como estas. Sin embargo, sus amantes acaban cansándose de ella, incapaces de satisfacer sus necesidades  de amor (Rodolphe) y de lujo (Léon).

Pero, contrariamente a lo que se piensa, no son las deudas acumuladas y la consiguiente ruina familiar lo que provoca el suicidio de Emma (ella podría haberse prostituido al prestamista que detenta sus pagarés, ya que él mismo se lo propone). Se suicida porque comprende que no puede huir de una realidad por la que siente asco. Comprende que no puede vivir en esa realidad que no tiene nada que ver con lo que desea.  Con esta muerte Flaubert no está condenando a Emma. Él presenta una situación, un conflicto cuya única solución digna es la muerte.

-Charles Bovary: su vida está organizada en torno a tres mujeres que llevan el nombre de Madame Bovary: su madre, autoritaria y posesiva; su primera mujer, celosa, posesiva y enfermiza; Emma, dominante y avasalladora. Ante ellas, Charles es un hombre empequeñecido, limitado, pasivo. Al lado de Emma es feliz. En su simpleza es incapaz de entender lo que sucede a su alrededor, a pesar de los muchos indicios. Su ignorancia provocará la compasión de algunos personajes y un irónico desprecio por parte de otros. El amor que sentía hacia Emma le impide asumir el fallecimiento de su esposa y muere.

-Léon Dupuis: Es un joven pasante de abogado, alma gemela de Emma: sentimental, sensible, amante del teatro, la música y la literatura. Infeliz como ella en el limitado universo de Yonville, cumple su sueño de vivir en París cuando Emma, de la que se enamora sinceramente, lo rechaza. Tras unos años de estancia en la capital, se instala en Rouen, donde coincide con Emma e inicia con ella una desenfrenada historia de amor. Él se ha convertido en un hombre serio, maduro, cuya experiencia vital lo ha alejado de los excesos sentimentales de las novelas románticas. Por eso no es capaz de seguir el ritmo de Emma, a la que le reprocha su desmedido afán de poseer bienes materiales para ser feliz. Por otra parte, al igual que Rodolphe, se siente incómodo ante la toma de iniciativas de la protagonista y el poco apego de Emma ante los asuntos reales, como, por ejemplo, el trabajo de Léon, que este descuida por los excesivos requerimientos de su amada.

“[...] en aquellos abrazos estrechos, Léon descubría un no sé qué inconcreto y siniestro que empezaba a insinuarse entre ellos, insidiosamente, como para separarlos.[...]todo lo que antes le entusiasmaba empezaba ahora a asustarlo un poco. Además se rebelaba contra la anulación progresiva de su personalidad y contra la tiranía de Emma, siempre triunfante sobre él.”

-Rodolphe Boulanger: Noble rico dueño del castillo de la Huchette. Hombre mujeriego, frío y calculador. Tras una visita a casa del médico, Rodolphe queda impresionado por la belleza de Emma pero también repara en que  es una pieza fácil para él y no duda en seducirla:

“No parece persona de grandes alcances, seguro que está aburrida de él, con esas uñas tan sucias que lleva y la barba de tres días. Mientras que él anda por ahí trotando viendo enfermos, ella se quedará zurciendo calcetines.¡Se tiene que aburrir! le gustaría vivir en una ciudad grande, ir por las noches a bailar la polca.¡Pobre chica! Esta dando boqueadas en busca de amor como barbo recién sacado del río sobre la mesa de la cocina. Lo que es a esa, con tres meses de galanteo, seguro que la tenía a mis pies.”

Rodolphe es cínico y rudo, consciente de su posición superior. Y, aunque se siente atraído por la belleza externa de Emma, es incapaz de comprenderla, y los excesos sentimentales de esta y su iniciativa  le incomodan, ya que él hubiera deseado que fuese una mujer sumisa. Cuando se cansa de ella, la abandona sin preocuparse por sus sentimientos.

-Monsieur Homais: Es el farmacéutico amigo de los Bovary. Es un  personaje petulante y pedante, es decir se cree superior a los demás y lo muestra alardeando de unos conocimientos que  no tiene. En realidad es un ser vulgar que se cree una autoridad en el limitado universo de su pueblo. Allí es un comerciante floreciente que se puede permitir dar a sus hijos una educación esmerada, aunque el comportamiento de estos desdice los beneficios de dicha educación. Se considera un hombre mundano, liberal, ateo, crítico con el sistema político conservador que impera y contra el cual despotrica constantemente, tanto de palabra como a través de la prensa. Sin embargo, acabará integrándose en él. De ello, Homais es el gran triunfador de la novela, que termina así:

“Desde la muerte de Bovary, ha habido otros tres médicos en Yonville, pero ninguno ha logrado arraigar allí, porque Homais les ha hecho la vida imposible. Tiene tanta clientela que no da abasto, las autoridades le consideran y la opinión pública está de su parte.

Acaba de ser condecorado con la Cruz de Honor.”

-Madame Homais: Mujer del farmacéutico, simplona y sin ningún tipo de inquietud personal. Es feliz en su día a día cuidando a sus hijos, a los que malcría. Es una pueblerina que acepta pasivamente la realidad que le ha tocado vivir. En  todos los aspectos es la antítesis de Madame Bovary. Físicamente, es descuidada y carece de cualquier encanto personal. En un  momento de la historia Léon y Emma hablan de ella:

“Luego se puso a hablar de Madame Homais y de lo desaliñada que vestía, hasta el punto de que a veces le provocaba a uno la risa.

-¿Por qué? ¿Qué importa eso? – saltó Emma-. A una buena madre de familia los trapos la deben traer sin cuidado.

Y dicho esto volvió a sumirse en el silencio.”

-Lheureux: Ususero sin escrúpulos que conduce a Emma hacia la ruina final.  Es un miserable comerciante cuya astucia le hace ver fácilmente la necesidad de Emma por los objetos materiales y la engatusa hábilmente para convertirla en su mejor clienta. Cuando, además, descubre sus infidelidades, la adentra en una telaraña de pagarés, a los que Emma, en su desenfreno, no podrá hacer frente. Es hipócrita y cruel.

-Justin: Es el joven ayudante del farmacéutico. Está platónicamente enamorado de Emma y, a su pesar, la “ayuda” a conseguir el arsénico que la llevará a la muerte, ya que es él quien está a cargo de la farmacia cuando Emma entra y se toma el veneno. Es conmovedora la escena en la que Justín llora al anochecer junto a la tumba de Emma, mientras Rodolphe y Léon duermen despreocupadamente:

“Rodolphe, que se había pasado el día de caza por el bosque para pasar el rato, a aquellas horas dormía apaciblemente en su castillo. Y allá lejos, Léon también se entregaba al sueño.

Pero había alguien más que seguía despierto a pesar de las horas que eran.

Junto a la tumba, entre los pinos, un chico lloraba de rodillas. Su pecho, sacudido por los sollozos, jadeaba en la penumbra oprimido por el peso de un dolor dulce como la luna e insondable como la noche.”

Narrador:

¿Quién cuenta la historia de Madame Bovary? varios narradores cuyas voces se relevan con tanta sutileza que el lector apenas nota los cambios de perspectiva y tiene la impresión de que el narrador es uno solo.

a)    Un narrador- personaje plural: el misterioso “nous”. Es el narrador que inicia el relato. Es alguien que está allí, en el aula en la que Charles entra precedido del director. Es un narrador que oye – y quizás participe en ellas-  las burlas con las que los demás reciben al muchacho  provinciano. Convive con Charles los años que este pasa en el colegio. Es un narrador testigo del que no sabemos nada que se esconde en un “nous” plural y general, como si fuese un narrador colectivo, como si se refiriese a un grupo de alumnos y no a un se individua, lo que  lo  mantiene aún mas  en el anonimato. Este narrador está presente solo en el primer capítulo y se desvanece imperceptiblemente para dar lugar a otro narrador, ya que se van a contar los antecedentes familiares de Charles, algo que el enigmático “nous” no puede conocer.

b)    Un narrador omnisciente: Es quien narra casi todo lo que ocurre. No forma parte del mundo narrado, es exterior a él y habla desde la 3ª persona del singular. Conoce tanto lo que sucede en el mundo exterior como la secreta intimidad de los personajes. Ese narrador sabe dosificar muy bien su información y, a veces, comunica datos al lector,  otras se los oculta hábilmente y, en muchas ocasiones, da voz a los personajes y actúa a través de sus pensamientos. Por es, en Madame Bovary no podemos hablar de un único narrador, sino de varios; o de uno solo que relata desde diferentes perspectivas:

b.1.- El narrador imparcial o invisible: En gran parte del relato, el narrador omnisciente actúa como un narrador objetivo, como un observador que no se deja ver: dice lo que ocurre pero no lo califica, se limita a transmitir la actuación de los personajes. Actúa como una cámara cinematográfica. Flaubert  pensaba que la obra de arte debía dar impresión de autosuficiencia y que para conseguirlo era indispensable que el narrador se esfumara. La invisibilidad le exige al narrador una actitud impasible frente a lo que narra, le prohíbe entrometerse en lo que narra para sacar conclusiones o dictar sentencias. Su función no es condenar ni absolver, sino describir. Flaubert piensa que toda  literatura con moraleja es intrínsecamente falsa. ¿Cómo muestra, entonces, su omnisciencia este narrador “invisible”? En  vez de opinar directamente encadena los episodios y elige ciertos acontecimientos, iluminando y oscureciendo la conducta de los personajes en los momentos oportunos, provocando ciertos diálogos, etc.  Pero hay momentos en los que este narrador omnisciente deja de ser invisible y ocupa el primer plano de la narración.

b.2.-El narrador-filósofo: a veces el narrador omnisciente deja de lado el relato para  pronunciar sentencias filosóficas,  conclusiones morales o reglas de vida. Así sucede cuando Emma y Léon se encuentran de nuevo y el narrador muestra al joven, no ya como un muchacho tímido, sino como un hombre desenvuelto seguro de gustarle a Emma:

“Ante una parisina vestida de encaje[...], el pobre pasante se habría comportado como un niño encogido. Pero aquí en Rouen, en el barrio del puerto, ante a mujer de este medicucho de tres al cuarto, se sentía completamente a sus anchas y seguro de poderla deslumbrar. El aplomo depende del ambiente en que haya de ejercerse. En un entresuelo no habla uno de la misma manera que en un cuarto piso, [...]”

c)     El estilo indirecto libre. El gran aporte técnico de Flaubert consiste en acercar tanto el narrador omnisciente al personaje que las fronteras entre ambos se evaporan, hasta el punto de que el lector no sabe si aquello que el narrador dice proviene del relator invisible o del propio personaje que está monologando mentalmente:

“Pero, ¿cómo cortar todo aquello? Por muy humillada que se sintiera al darse cuenta de lo sórdida que era su felicidad, seguía aferrada a ella por rutina o por corrupción, y se le agostaba precisamente a fuerza de no querer soltarla y de desearla mayor. Le echaba en cara a Léon que había matado sus ilusiones, que la había defraudado.”

¿Quién piensa, el narrador o Emma? La astucia de Flaubert consiste en haber recortado la omnisciencia del narrador; ya no lo sabe todo,  su poder ha disminuido, es idéntico al de un personaje. Es un estilo empleado para narrar la intimidad (recuerdos, sentimientos, sensaciones, ideas) desde adentro, es decir, para acercar lo más posible al lector y al personaje. El estilo indirecto libre consigue una aproximación a la conciencia del personaje que Flaubert logra gracias al uso del pretérito imperfecto y de la interrogación.

TEMAS:

Naturalmente, el tema central es el adulterio de Madame Bovary, y sus consecuencias, tanto económicas, como personales y familiares. Pero este tema central tiene varios matices:

-La insatisfacción y la rebeldía.

– El sexo. Se percibe como

.  Insatisfacción (Emma hacia su marido)

. Deseo satisfecho (Charles hacia Emma, después de la relación sexual reprimida con su primera mujer).

. Dominación (Emma frente a sus dos amantes, que se sitúan sexualmente en un plano de inferioridad respecto a ella, que toma la iniciativa y domina la relación).

– El dinero.

– La violencia :En Madame Bovary la violencia impregna la historia y se manifiesta en muchos planos:

1. Su forma física con dolor y sangre:

– La operación, gangrena y amputación de la pierna de Hippolyte.

– El envenenamiento de Emma.

2. Su forma espiritual:

– La minuciosa rapiña del mercader Lhereux.

– El egoísmo y la cobardía (Rodolphe, León)

3. Sus formas sociales de animalización del ser humano por obra del trabajo vil y la explotación (La anciana Cahterine Leroux recibe, como premio a más de cincuenta años de trabajo cuidando animales en una granja, una medalla de plata que vale 25 francos)

– El retrato de la vida provinciana.

Tanto Charles como Emma crecen en un ambiente aldeano del que ambos salen a la ciudad  para mejorar su educación.  En el convento de monjas Emma aprende refinados modales, se aficiona a la música y sobre todo, gracias a las narraciones de una planchadora que trabaja en el convento, empieza a interesarse por las novelas románticas. Para  Charles su pasó por Rouen para estudiar no fue muy productivo, ya que, incapaz de entender las lecciones, prefiere estar en la taberna jugando al dominó. Cuando finalmente termina sus estudios se traslada a Tostes, una aldea cercana a la vivienda de Emma Rouault. Cuando se casan, Emma se asfixia, aburrida  en un ambiente aldeano junto a un marido simple:

“La conversación de Charles era plana como la acera de una calle, y los lugares comunes de todo el mundo, vestidos con su ropaje más vulgar, desfilaban por ella sin lograr suscitar emociones, risa ni ilusiones. Contaba que cuando estuvo viviendo en Rouen nunca había sentido curiosidad por ir al teatro para ver a los actores de las compañías parisinas. No sabía nadar, ni esgrima, ni manejar una pistola;”

Incapaz de seguir viviendo allí, Emma se consume y Charles decide instalarse en un pueblo grande, Yonville. Cree que allí su mujer será feliz. Sin embargo, Tostes y Yonville son dos pueblos gemelos: pequeños, ambos con una larga y  única calle en las que se alinean las casas de los vecinos, con sus personajes típicos y su vida monótona.

Yonville representa el retrato de una vida provinciana anodina y carente de inquietudes, gobernada por la rutina de las obligaciones domésticas. La vida gira en torno a ciertos acontecimientos populares como el Día de mercado o la Feria agrícola,  que suponen un auténtico estímulo para el pueblo, o la llegada de La Golondrina, el coche de caballos que comunica con Rouen y que levanta expectación entre los vecinos cada vez que llega con noticias y encargos de la ciudad.  Los centros de encuentro social en el pueblo son los dos establecimientos que se disputan su reducida clientela: El León de Oro, regentada por la señora Lefrançois y el Café Français  de Tellier; y la farmacia de Homais, que se encuentra enfrente. Estos son los únicos sitios de expansión social, centros de tertulias, aburridas y triviales.

Así como París es para Emma el sueño inalcanzable, Rouen es la ciudad  de vida diversa y múltiple donde la protagonista encuentra consuelo frente al sofocante mundo de aldea, de allí vienen las revistas y las novelas que le permiten soñar, de allí trae Lheureux los objetos y ropas con los que viste su vacío existencial. Allí hay bailes y espectáculos, hay gente bastante como para pasar inadvertida y poder vivir feliz su amor prohibido con Léon.

Adaptado de http://sites.google.com/site/guiasdelectura/madame-bovary

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