Tema 5. La Ilustración

  1. 1. Tema 5: El desarrollo del espíritu crítico: la Ilustración. La Enciclopedia. La prosa ilustrada.

1.1. Introducción: La aventura de las luces o el siglo de la Ilustración

La Ilustración es una aventura apasionante que consiste esquemáticamente en la construcción de una nueva forma de ver el mundo, en una nueva forma de pensar y de vivir. Para construir este edificio había que derribar el antiguo. El derribo se fue realizando –con muchas dificultades, pero sistemáticamente- empleando la maquinaria del pensamiento crítico y con un optimismo notable que fue sustituyendo la fe religiosa por la fe en la capacidad del ser humano para progresar. El primer instrumento de derribo –el pensamiento crítico- fue socavando las bases viejas: la autoridad de las iglesias, la tradición inmovilizadora, la rutina, la intolerancia… El segundo instrumento –el optimismo- proporcionó el convencimiento de que en el ser humano había recursos suficientes para mejorar casi indefinidamente si se daban algunas condiciones como reformas políticas y sociales y, sobre todo, una adecuada educación.

Esta aventura comenzó ya antes del siglo XVIII y con distinto ritmo y velocidad según los países. Los dos países europeos hegemónicos, Francia e Inglaterra, fueron los pioneros gracias a una serie de pensadores y a un conjunto de avances sociales, políticos, científicos y económicos.

El pensamiento crítico cristaliza en una recopilación que recoge las bases de una nueva forma de ver la vida y la ciencia: la Enciclopedia. El edificio de la modernidad y el derribo de lo antiguo se manifiesta en la Revolución Francesa

1.2.Contexto histórico

a)      Desmoronamiento progresivo del Antiguo Régimen o estructura señorial basada en estamentos (Rey, nobleza, Iglesia, pueblo llano) vigente desde la Edad Media. Causa: crecimiento de la burguesía por el auge de la industria y el comercio.

b)      Reforzamiento del centralismo del Estado y del poder absoluto de los reyes: Despotismo ilustrado. El poder político intenta independizarse del eclesiástico: Regalismo. Expulsión de los jesuitas de Portugal (1759), Francia (1764) y España (1767).

c)      Crecimiento demográfico y económico, sobre todo en las ciudades. Transformaciones agrícolas que mejoran la producción; comienzo de la Revolución Industrial; mejora de las comunicaciones terrestres y marítimas para el comercio, explotación de las colonias, que comienzan el proceso de emancipación.

1.3.Pensamiento y cultura.

Lo que se conoce como Ilustración está definido en el famoso artículo de Kant: atreverse a pensar por uno mismo, cuestionamiento de la autoridad tradicional religiosa, desarrollo de la observación y la experimentación, método inductivo. Son características principales de la Ilustración las siguientes:

a)      Racionalismo y espíritu crítico. La razón y la experiencia  son  los fundamentos  del conocimiento y de la ciencia, no Dios, ni la Iglesia, ni la tradición, ni las costumbres. Así cobran gran importancia las ciencias experimentales, lo que promueve una revolución científica.

b)      Utilitarismo. La ciencia. La técnica y las reformas sociales se guían por la utilidad para la comunidad. La virtud personal y la ética, también. Un hombre es valorado si es útil a la comunidad.

c)      Cosmopolitismo. Enorme curiosidad de los ilustrados por otros países y otras costumbres. Incremento notable de los viajes  y de los intercambios comerciales y culturales.

d)      Humanitarismo. El hombre es considerado como un ser natural que debe respetar las leyes de la Naturaleza. Se proclama la igualdad de todos los seres humanos y se va caminando hacia una profunda transformación de la sociedad jerárquica antigua, que culminará en la Revolución Francesa

e)      Progreso. Se cree en la posibilidad de una mejora indefinida de las condiciones de vida de los seres humanos, que puede hacer posible la felicidad sobre la tierra.

f)       Reformismo. Se intenta liberar al espíritu humano de la barbarie (superstición, intolerancia, ignorancia, esclavitud, guerra, privilegios por nacimiento) y guiarlo por la luz de la razón. Estas ideas se llevan en parte a la práctica con reformas sociales. La consolidación del libro y la aparición del periodismo de ideas contribuyen notablemente.

g)      Enciclopedismo. Las nuevas ideas se expresan en la Enciclopedia (1751-1772). La enciclopedia es una recopilación de los nuevos puntos de vista críticos y un esfuerzo por fundar una cultura laica.

h)      Despotismo ilustrado. Los gobiernos adoptan en parte las ideas ilustradas y adoptan reformas no solicitadas por las masas; de ahí el lema “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”

i)        Una literatura didáctica y moralizante

j)        Teísmo.  Muchos ilustrados creen en un ser supremo organizador del universo, pero que no interviene en los asuntos políticos, sociales o morales y que, por supuesto, no tiene nada que ver con las religiones existentes, especialmente con el cristianismo, que, sólo por razones de orden público y de mejor dominio sobre el pueblo, conviene mantener. Voltaire, en este sentido, decía: “Si Dios no existiera, habría que inventarle”"Quiero que mi procurador, mi sastre, mis criados, mi mujer misma crean en Dios, y me imagino que con eso sería menos robado y menos cornudo”

1.4.Literatura ilustrada

Una de las palabras clave de los escritores ilustrados es crítica. La crítica social, moral y política es uno de los objetivos básicos de los escritores. La crítica abarca en Francia y en Inglaterra (en España, menos) los temas tabúes de la religión y de la monarquía. La crítica somete a análisis y ridiculiza la sociedad en que viven. Formas literarias como la sátira, recursos literarios como la ironía.

Esta característica fundamental hace que la obra literaria se aprecie no tanto por sus aspectos estéticos o por su lirismo, sino por su utilidad y por su claridad. No es una literatura lírica, sino práctica. El escritor cree que su misión no se centra en la innovación artística, sino en la contribución al cambio cultural y social.

La otra palabra clave es educación. La literatura quiere contribuir a un cambio de mentalidad. Para ello la literatura es útil y didáctica. Desde los textos literarios se fomenta la mejora de las costumbres, nuevos valores como la igualdad, la libertad individual, el pacifismo, el progreso económico…y se apoyan las reformas. La fábula y el cuento son formas literarias adecuadas a este fin.

Periodismo. Aparición de las revistas mensuales, semanales o periódicos diarios (se comienza en Inglaterra y se sigue en los demás países). Los escritores que quieren tener mayor proyección pública escriben en estos medios, mucho más populares que los libros.

1.5.Textos representativos

1.5.1.Enciclopedia: Artículo PAZ, redactado por Diderot

La guerra es un fruto de la perversión de los hombres; es una enfermedad compulsiva y violenta del cuerpo político; éste no está sano, es decir, en su estado natural, más que cuando goza de la paz, que es la que da vigor a los imperios; la paz mantiene el orden entre los ciudadanos; ella confía a las leyes la fuerza que les es necesaria; favorece a la población, la agricultura y el comercio; en resumen, la paz proporciona al pueblo el bienestar, que es el fin  de toda organización social. La guerra, por el contrario, despuebla los Estados, hace reinar en ellos el desorden; las leyes son forzadas al silencio a causa del libertinaje que introduce; la guerra vuelve inseguras la libertad y la propiedad de los ciudadanos ; perturba y deja en el abandono el comercio; las tierras acaban sin cultivar y sin cuidar. Nunca los triunfos más brillantes pueden compensar a una nación  de la pérdida de una multitud de sus miembros que la guerra sacrifica. Sus mismas víctimas constituyen  para la nación heridas profundas  que sólo la  paz puede curar.

Si la razón gobernase a los hombres, si ella asumiese la dirección  que le es debida de los jefes de las naciones, no se les vería  entregarse desconsideradamente a los furores de la guerra, no mostrarían ese ensañamiento que caracteriza a las bestias feroces. Atentos para conservar una tranquilidad de la que depende su bienestar, no aprovecharían todas las ocasiones de perturbar la de los otros. Satisfechos con los bienes que la Naturaleza ha distribuido a todos sus hijos, no mirarían con envidia los bienes que ella ha distribuido a otros; los reyes se darían cuenta de que las conquistas conseguidas con  la sangre de sus súbditos no valen nunca el precio que han costado. Pero por una fatalidad lamentable las naciones viven entre sí en un clima de desconfianza recíproca; ocupadas constantemente en rechazar las iniciativas injustas de las otras o en organizar las suyas, los pretextos más insignificantes les ponen las armas en sus manos. Se podría pensar que las naciones tienen una voluntad permanente de privarse de las ventajas que la Providencia o su propio mérito  les han proporcionado. Las ciegas pasiones de los príncipes les llevan a querer extender los límites de sus estados; poco preocupados del bien de sus súbditos, no buscan más que aumentar el número de los hombres que hacen infelices. Estas pasiones, alimentadas o sugeridas por ministros ambiciosos, o por militares cuya profesión es incompatible con la paz, han tenido en todas las épocas los efectos más funestos para la humanidad. La historia no deja de proporcionarnos ejemplos de tratados de paz violados, de guerras injustas y crueles, de campos devastados, de ciudades reducidas a cenizas. Sólo el agotamiento parece forzar a los príncipes a la paz. Siempre se dan cuenta demasiado tarde de que la sangre de los ciudadanos se ha mezclado a la del enemigo; esta carnicería inútil no ha servido más que para cimentar el edificio quimérico de la gloria del conquistador y de sus guerreros turbulentos; la felicidad de los pueblos es la primera víctima inmolada a su capricho o a los conocidos intereses de los cortesanos.

1.5.2.Kant: Sobre la Ilustración

¿Qué son las luces? La salida del hombre de su minoría de edad, de la que él mismo es responsable. Minoría de edad, es decir, incapacidad de servirse de su entendimiento sin la dirección de otra persona, minoría de la que él mismo es responsable, puesto que la causa de ella reside no en un defecto del entendimiento, sino en una falta de decisión y de valor para servirse de él sin la dirección de otra persona. ¡Sapere aude! Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento. He ahí, pues, el lema de las luces.

La pereza y la cobardía son las causas que explican que un número tan grande de hombres, después de que la naturaleza les ha liberado desde hace tiempo de una dirección extranjera (naturaliter maiores), permanezcan, sin embargo, de buena gana menores toda su vida, y que sea tan fácil a otros poner bajo tutela a los primeros. ¡Es tan fácil ser menor! Si tengo un libro que me hace las veces de entendimiento, un director que me hace las veces de conciencia, un médico que decide por mí sobre mi régimen, etc., no tengo necesidad verdaderamente de tener que molestarme por mí mismo. No tengo que pensar, siempre que pueda pagar; otros se encargarán de ese trabajo fastidioso. Que la gran mayoría de los hombres ( comprendiendo aquí a la totalidad del sexo débil) considere como muy peligroso ese paso adelante hacia su mayoría, además de que es una cosa penosa, es en lo que se esfuerzan todos los tutores, que muy amablemente han tomado sobre ellos el trabajo de ejercer una alta dirección sobre la humanidad. Después de haber entontecido a su ganado y haber tomado precaución cuidadosamente para que esas pacíficas criaturas no tengan el permiso de atreverse a dar el menor paso fuera del parque en que les han encerrado, les enseñan el peligro que les amenaza si intentan aventurarse solos fuera. Ahora bien, este peligro no es verdaderamente tan grande; pues acabarán aprendiendo al fin, después de algunas caídas, a marchar; pero un accidente de esta clase hace, sin embargo, tímido, y el miedo que resulta de ello aparta ordinariamente de volver a hacer la prueba.

Es, pues, difícil para cada individuo separadamente el salir de la minoría, que se ha convertido en él casi en naturaleza. Se ha complacido mucho tiempo en ello; es por el momento realmente incapaz de servirse de su propio entendimiento, porque no se le ha dejado nunca hacer la prueba. Instituciones y fórmulas, estos instrumentos mecánicos de un uso de la razón o, más bien, de un mal uso de los bienes naturales: he ahí los cascabeles que le han atado al pie de una minoría que persiste. Aunque cualquiera los rechazase, no podría dar más que un salto poco seguro por encima de los fosos más estrechos, porque no está habituado a mover sus piernas con libertad (…)

Ahora bien, para estas luces no se requiere otra cosa que la libertad; y, a decir verdad, la libertad más inofensiva de todo lo que pueda llevar este nombre, a saber, la de hacer un uso público de su razón en todos los campos. En el presente oigo gritar por todos lados: “¡no razonéis!” El oficial dice:”¡No razonéis, luchad!”.El financiero dice: ¡”No razonéis, pagad!”

El sacerdote: “¡No razonéis, creed!”.

1.5.3 .  Voltaire:  El horrible peligro de la lectura,

Nos, Yusuf Cheribi, muftí del Santo Imperio otomano por la gracia de Dios, luz de las luces, elegido entre los elegidos, a todos los fieles aquí presentes: majadería y bendición.

Como quiera que Said Effendi, actual embajador de la Sublime Puerta ante un pequeño estado llamado Franquelia, situado entre España e Italia, ha traído entre nosotros el pernicioso uso de la imprenta, y después de haber consultado acerca de esta novedad con nuestros venerables hermanos los cadíes e imanes de la ciudad imperial de Estambul, y sobre todo con los faquires conocidos por su celo contra la inteligencia, ha parecido bien a Mahoma y a nos el condenar, proscribir y anatematizar la antedicha infernal invención de la imprenta por las causas que a continuación serán enunciadas:

1) Esta facilidad de comunicar los pensamientos tiende evidentemente a disipar la ignorancia, la cual es guardiana y salvaguardia de los Estados bien organizados.

2) Hay que temer que, entre los libros traídos de Occidente, se encuentren algunos sobre la agricultura y sobre los medios de perfeccionar las artes mecánicas, obras que podrían a la larga -(Dios no lo quiera!- espabilar el ingenio de nuestros agricultores y nuestros fabricantes, excitar su industria, aumentar sus riquezas e inspirarles algún día cierta elevación de alma y cierto amor del bien público, sentimientos absolutamente opuestos a la sana doctrina.

3) Pudiera suceder finalmente que llegásemos a tener libros de historia despojados de esas fábulas que mantienen a la nación en una feliz imbecilidad. Se cometería en tales libros la imprudencia de hacer justicia a las buenas y a las malas acciones, y de recomendar la equidad y el verdadero amor a la patria, lo que es manifiestamente contrario a los derechos de nuestra elevada autoridad.

4) Es muy posible que, dentro de algún tiempo, miserables filósofos -con el pretexto especioso pero punible de ilustrar a los hombres y de hacerlos mejores- viniesen a enseñarnos virtudes peligrosas de las que el pueblo nunca debe tener conocimiento.

5) Incluso podrían, aumentando el respeto que tienen por Dios e imprimiendo escandalosamente que lo llena todo con su presencia, disminuir el número de peregrinos a La Meca, con gran detrimento de la salud de las almas.

6) Atendiendo a estas y otras causas, para edificación de los fieles y en pro del bien de sus almas, les prohibimos por siempre jamás leer ningún libro, bajo pena de condenación eterna. Y, temiendo que la tentación diabólica les induzca a instruirse, prohibimos a los padres y a las madres que enseñen a leer a sus hijos, bajo pena de condenación eterna. Y para prevenir cualquier infracción de nuestra ordenanza, les prohibimos expresamente pensar, bajo las mismas penas; exhortamos a todos los verdaderos creyentes para que denuncien ante nuestra oficialidad a cualquiera que haya pronunciado cuatro frases bien coordinadas de las que pudiera inferirse un sentido claro y neto. Ordenamos que en todas las conversaciones hay que servirse de términos que no signifiquen nada, según el antiguo uso de la Sublime Puerta.

Y para impedir que vaya a entrar algún pensamiento de contrabando en la sagrada ciudad imperial, hacemos especial encargo al primer médico de su alteza,  nacido en algún remoto pantano del cansado Occidente septentrional; pues dicho médico, que ya ha matado a cuatro augustas personas de la familia otomana, está más interesado que nadie en evitar la menor introducción de conocimientos en el país; por la presente  le conferimos el poder de capturar toda idea que se presente por escrito o de palabra ante las puertas de la ciudad y le ordenamos que traiga dicha idea atada de pies y manos ante nuestra presencia para que le inflijamos el castigo que nos parezca más conveniente.

Dado en nuestro palacio, el día 7 de la luna de Maharem, en el año 1143 de la hégira

1764   (Trad. F. Savater)

1.5.4. Otros textos breves

LEY NATURAL

El estado natural tiene una ley natural por la que se gobierna, y esa ley obliga a todos. La razón, que coincide con esa ley, enseña… que, siendo iguales e independientes, nadie debe dañar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones…Y como todos están dotados de idénticas facultades y todos participan en una comunidad de naturaleza, no puede suponerse que exista entre nosotros una subordinación tal que nos autorice a destruirnos. (Locke)

SOBRE LA MONARQUÍA ABSOLUTA

…Los monarcas absolutos son solamente hombres… ¿Qué género de poder civil es aquel en que un hombre solo, que ejerce el mando sobre una multitud, goza de la libertad de ser juez de su propia causa…sin la menor oposición o control de aquellos que ejecutan ese capricho suyo? (Locke)

CRÍTICA A LA RELIGIÓN Y A LA SUPERSTICIÓN

Tras el temblor de tierra que había destruido las tres cuartas partes de Lisboa, los sabios del país no encontraron un medio más eficaz para impedir la ruina total que dar al pueblo un magnífico auto de fe: decidió la universidad de Coimbra que el espectáculo de algunas personas quemadas a fuego lento y con grandes ceremonias era un secreto infalible para impedir que la tierra temblase (Voltaire)

SOBRE EL TEÍSMO

Pasé la noche meditando, absorto en la contemplación de la naturaleza, admiraba la inmensidad, el curso, las relaciones de estas esferas infinitas que el vulgo no sabe admirar…Me decía a mí mismo: “Se necesita ser ciego para que no nos deslumbre este espectáculo; se necesita ser loco para no adorarle. ” ¿Qué tributo de adoración debe rendírsele? ¿No debe ser este tributo siempre el mismo en toda la extensión del espacio, puesto que el mismo Ser Supremo es el que lo rige en toda su extensión? (Voltaire)

CONTRA LA ARISTOCRACIA

Nobleza hereditaria es la vanidad que yo fundo en que ochocientos años antes de mi nacimiento muriese uno que se llamó como yo me llamo y fue hombre de provecho, aunque yo sea inútil para todo. (Cadalso)

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